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MEJORES
PRACTICAS PARA MAYORES INGRESOS
Robert Kaplan
Las
diferentes certificaciones de calidad y procesos se han convertido
en un commodity y ya no son un diferencial competitivo. Son como
las fichas que hay que poner en una mano de poker para entrar en
el juego. Una vez dentro, hay que competir contra otros jugadores
y contar con una estrategia para ganar el partido.
No es diferente
en los negocios. Los programas de mejores practicas (Six Sigma,
EFQM, BEM, TQM o ABM) se enfocan en la operación y en los
procesos, pero no se conectan directamente con la estrategia de
la compañía. En otras palabras, esos programas enseñan
a pescar, pero no enseñan donde hacerlo. Ahí es donde
el Balanced Scorecard (BSC) entra a jugar un rol fundamental, el
de saber cual de todos los programas genero el mayor impacto en
los negocios y, por ende, en la estrategia de la compañía.
En muchas ocasiones,
las empresas logran mejorar tanto la calidad como los procesos para
hacerlos mas eficientes pero se quedan allí y no avanzan.
El problema radica en que un proceso de calidad no ofrece indicadores
a la compañía sobre como transformar esta mejora en
mayores ganancias. Es por ello que se vuelve tan importante el BSC,
porque es a través de una estrategia clara por la que realmente
se pueden maximizar los beneficios de todos estos programas, disciplinarlos.
De nada sirve que la gente de la compañía piense que
los programas de mejores practicas se reducen a que los mails vayan
mas rápido o que se deje de servir vino en el comedor de
la empresa y que no colaboran con la estrategia, cuyo propósito
es el de incrementar las ganancias.
No se trata
solo de calidad, sino también de los costos basados en la
actividad (ABC, Activity Based Costing) y de cómo relacionar
esto con una mayor rentabilidad por cliente. Con los programas de
calidad y de aprobación de los clientes se pueden obtener
medidas de satisfacción o lealtad del cliente, pero ello
solo resultara beneficioso si incrementa los negocios y las ganancias
alineando estos programas con la estrategia de la empresa.
Entre el 10
y el 20% de los clientes de las compañías no son rentables
y ello puede costar a las compañías una considerable
parte de sus ingresos. Si bien el BSC se focaliza en la satisfacción
del cliente, existe el riesgo de que algunas compañías
prometan y entreguen por demás. Es por ello que es aconsejable
encarar programas como el ABC en conjunto con el Balanced Scorecard,
ya que el primero puede aportar tanto medidas de costo de diferentes
procesos como también el porcentaje de clientes o relaciones
comerciales no rentables que pueden ser utilizados por el segundo
de forma estratégica.
En una coyuntura
con crisis periódicas como la argentina pueden surgir algunas
dudas respecto de la conveniencia de llevar a cabo un programa de
estas características. Pero es justamente en el valle de
las dificultades donde es imperativo tener muy clara la estrategia
para lograr sobrevivir. Además, las compañías
argentinas no pueden seguir siendo solamente empresas locales. Siempre
habrá compañías globales que querrán
ingresar en la Argentina y compañías argentinas que
querrán expandirse a otros mercados. Las certificaciones
mencionadas y el BSC son las mejores practicas que las empresas
están utilizando en todo el mundo. Se trata de tener una
clara visión de lo que se necesita para competir a nivel
global.
Las compañías exitosas advierten que continuar haciendo
negocios como en el pasado puede no ser suficiente. La mayoría
de las organizaciones están tratando de mejorar permanentemente
su competitividad y reconocen que aun si logran buenos resultados
en la actualidad estos pueden no ser suficientes para enfrentar
los nuevos desafíos futuros.
CON
PROGRAMAS COMPUTACIONALES SE MONITOREAN LOS RESULTADOS
Balanced Scorecard: herramienta útil para alinear los recursos
de la organización
M.Fernanda Larrain Diario Financiero
No es tarea
fácil elegir una herramienta de gestión adecuada.
Y aplicarla exitosamente y obtener los resultados deseados puede
resultar mucho mas complejo. Dentro de los varios modelos que existen,
uno que esta pegando fuerte en Estados Unidos y que empieza a tomar
vuelo en Chile, es el Balanced Scorecard (BSC).
Una encuesta
realizada este año por BSC Collaborative en el país
de Norteamérica entre 2100 empresas, arrojo que 43% de ellas
utilizaba esta herramienta y que 51% planificaba o consideraba implementarla.
En Chile no existen estudios al respecto, pero se sabe que firmas
como BCI, Codelco, Kausiona, Trust Chile y CNPC aplican BSC.
Balanced Scorecard
fue diseñado a principios de los '90 por los doctores Robert
Kaplan y David Norton, de Harvard Business School, y es un modelo
de gestión que sirve para alinear todos los recursos y energías
de la organización. Este ayuda a traducir la estrategia en
indicadores específicos y medibles con acciones para cada
proceso relevante, unidad, departamento y equipo.
Ademas, permite
comunicar estos indicadores con el fin de potenciar las capacidades
de los empleados y capacitarlos para colaborar en forma motivada
y proactiva. SAP, Oracle, People Soft son algunos de los programas
computacionales que tienen módulos de BSC para realizar el
seguimiento de los resultados.
En el país,
ValueBiz Consulting se dedica desde hace mas de un año a
asesorar a compañías que estén interesadas
en el BSC. Para Alfredo Osorio, presidente ejecutivo de esta firma,
a "diferencia de otras herramientas de gestión, esta
realmente funciona. No tengo dudas de que habrá un boom de
este modelo con el TLC, ya que va a permitir a las compañías
sean mucho mas competitivas."
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EL
91% DE LOS TRABAJADORES NO ENTIENDE LA VISION NI LA MISION
Compañías chilenas no ejecutan bien sus mecanismos
estratégicos
Carlos Leiva Diario Financiero
Las empresas
chilenas no saben para donde van. Luego de que se crea la flamante
visión y misión de la compañía, los
conceptos quedan prácticamente olvidados dejando las decisiones
corporativas en manos de indicadores presupuestarios y no estratégicos.
Se pierde el rumbo y disminuye la rentabilidad.
Esta desorientación
queda en evidencia cuando se evalúa al trabajador y revela
el bajísimo nivel de comprensión que tiene acerca
de los objetivos generales de la empresa. Así lo demostró
una encuesta realizada por la consultora internacional Symnetics
a mas de 1300 ejecutivos de empresas de diferentes tamaños
de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Venezuela
con el fin de determinar cual es el estado y percepción sobre
el uso de herramientas de administración estratégica.
Uno de los datos
mas sorprendentes arrojados por este estudio es que le 85% de las
empresas chilenas no ejecuta adecuadamente su estrategia corporativa,
debido a que no existe comprensión de las directrices básicas,
cayendo en el inmenso error de alinear todas las estrategias en
base a resultados económicos, lo que produce una descoordinación
al no asignar recursos a los puntos realmente críticos.
Un ejemplo claro
es que el 91% de los trabajadores chilenos encuestados no entiende
la misión ni la visión de su empresa, mientras que
un 71% opina que los incentivos están determinados por la
capacidad financiera y no por patrones estratégicos.
Nueva profesión
El balanced scorecard (BSC), mecanismo que mide el rendimiento de
cada persona dentro de una compañía, ya no es suficiente
para lograr un cambio hacia lo optimo. Si bien esta presente en
muchas empresas chilenas como una herramienta imprescindible, algunos
expertos se han dado cuenta que entrega mediciones pero no soluciones
y por eso, cada vez toma mas fuerza la profesión de gerente
de gestión estratégica.
Así lo
señalo Julio Neme, director de Symnetics Chile, quien añadió
que cuando una empresa quiere saber que tan fiel esta siendo a sus
principios, cuan efectivos son sus trabajadores o si todavía
es factible dirigirse al publico objetivo de siempre, debe recurrir
irremediablemente a algún sistema que le entregue una radiografía
y posterior solución. Sin embargo, al día de hoy,
todos los mecanismos entregan estados iniciales, como resultados
en un tablero, sin gestionar una estrategia real de cambio.
Según
el ejecutivo, se puede hacer mucho mas que eso. "¿Para
que medir solamente? ¡También hay que gestionar! Ir
de un punto A hacia un punto B, empujando y trabajando para que
uno se salga del camino".
Sin embargo,
para tener un objetivo, hay que entender causas e hipótesis
que se validan cuando la empresa se hace preguntas profundas como
¿es verdad que queremos ser una empresa sobria? ¿existe
todavía nuestro segmento de mercado? ¿Cuál
es el perfil de nuestros clientes al día de hoy? Una vez
aclarado esto, se reafirman las bases de la compañía,
se toman acciones y se empieza a crecer, obtener metas y, lo importante,
ganar dinero.
Neme dijo que
generalmente los niveles gerenciales tienen miedo a crear productos
para clientes específicos y tienden a abarcar todo el espectro
con productos opuestos y esas son las inconsistencias que hacen
que una estrategia fracase, dando dobles mensajes, siendo contradictoria
y poniendo en duda quienes son en realidad.
"Por eso
es necesario el gerente de gestión estratégica, para
definir como van a manejar esto, con hipótesis validadas
en mano, logrando resultados, haciendo que el mercado perciba realmente
las inversiones que se realizan dentro de la compañía,
con productos de mejor calidad y mas específicos", concluyo
el ejecutivo.
EL
BALANCED SCORECARD
Daniel Lazo V. Gerente de administración y finanzas Sodimac
El Mercurio
Los gerentes
dedicamos muchas horas a discutir, repensar, buscar e inventar como
retener a los clientes y visualizar cual es la propuesta de valor
que ofrecemos como empresa, que ademas de ser potente y consistente
debe mantenerse vigente en el tiempo. Por ello, solo cuando esa
vision estrategica involucra a toda la organización, las
compañías pasan a integrar el grupo de las denominadas
"ganadoras".
En consecuencia,
es nuestro deber articular y orquestar decididamente a todas las
personas para un fin común. Ello genera una red que vincula
cada uno de los eslabones en torno a una estrategia. Entonces,
necesitamos tener métricas e incentivos claros y conocidos,
los que deben estar alineados junto con la visión, donde
cada empleado sepa como contribuir al negocio y en que medida su
gestión afecta el resultado.
Actualmente,
con la tecnología vigente las compañías tienen
acceso a datos ilimitados, por lo que debemos identificar cuales
mirar y con que periocidad, y como calibrar la red de relaciones
de causas y efectos. Esto
nos obliga a determinar cuales son las palancas y "drivers",
y las resultantes en cada uno de los procesos y actividades que
se desarrollan.
No nos dejemos
atrapar por el día a día.Destinemos
energía y tiempo a implementar y monitorear el balanced scorecard,
que modela y relaciona ámbitos que aparentan ser compartimientos
estancos, porque cada uno debe ser mirado y tratado desde la perspectiva
de las finanzas, los clientes, los procesos internos y la innovación
o capacidades de aprendizaje.
Es importante recalcar que el balanced scorecard no es un software,
sino una herramienta estratégica que permite manejar eficientemente
la compañía. Por
lo tanto, el solo hecho de partir con el diseño del proceso
interno dará pie para avanzar en nuestro nivel de competitividad.
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