Robert S. Kaplan en Chile: EL GURU DE LA GESTION PUBLICA

La creación que lo hizo famoso a nivel mundial, la Balanced Scorecard, es usada por las compañías más exitosas a nivel mundial. Hoy, él promueve sus beneficios en organismos del Estado.

El académico de Harvard Robert Kaplan es reconocido internacionalmente por sus aportes a la gestión de empresas. La metodología que creó junto a David Norton, la Balanced Scorecard (BSC), es usada por más del 60% de las 500 compañías más exitosas según el ranking de la revista "Fortune".

Una gran beneficiada del invento de Kaplan es la compañía petrolera Mobil, que tras 2 años de aplicación de la BSC, en 1995 logró dejar atrás el último lugar que ocupaba en rentabilidad entre sus pares y pasó a ser la número uno con beneficios 56% superiores a la media del sector. En Chile, entre las compañías que lo han implementado se encuentran CAP, Laboratorio Chile, Codelco, BCI, CCU y Watt's.

La novedad es que hoy en Estados Unidos el sector público también está usando esta metodología.

"Lo usan el Ejército, el FBI -en el giro que ha debido dar desde el combate del crimen organizado a la actividad terrorista- y la Agencia de Aviación Federal, que se ocupa de la seguridad aérea".

Kaplan agrega que una serie de ciudades lo están usando para guiar sus propias mejoras en transportes y seguridad pública. "En Bagdad se ocupa para mantener una sociedad más civilizada, para llevar registros de las mejorías en electricidad, agua potable, recolección de basura. No se trata sólo de poner tropas, sino de mejorar las vidas de los ciudadanos", relató el experto, quien el martes 9 de mayo dictó el seminario "Transformando la ejecución en una ventaja competitiva", organizado por la consultora Symnetics and Balanced Scorecard Collaborative. A juicio del Kaplan, el uso de esta herramienta en el sector público es más efectivo que en el privado, porque sin él, la única medida que las organizaciones fiscales tienen son las financieras, y ellas no revelan si se está creando valor para los ciudadanos. "Todo lo que dicen es si los gastos están alineados con el presupuesto. En las mediciones no financieras de la BSC, cada agencia tiene que describir cómo hace a los ciudadanos mejor educados, más saludables, con más oportunidades de empleo, en un ambiente más saludable".

La Balanced Scorecard (BSC) permite a las organizaciones traducir su estrategia en acción y monitorear este proceso desde los mandos superiores hasta los inferiores.

Esta metodología agrupa los objetivos, indicadores y metas de una organización bajo cuatro perspectivas centrales: financiera (o de los dueños), de los clientes, de los procesos y del aprendizaje. Para cada una de ellas se define qué es lo relevante o lo que se quiere lograr, y luego se determina cómo se va a medir o qué indicadores exactos dirán si se está bien o mal encaminado. A continuación se señalan las metas, que son fundamentales, porque determinan los cambios que deberán realizarse en la organización. Por último, están los proyectos o iniciativas estratégicas, que son las acciones que generarán los cambios.

El sistema creado por Kaplan es especialmente útil hoy, ya que la tendencia es que las instituciones sean valorizadas cada vez más por sus activos intangibles. Una de sus grandes contribuciones a la gestión es que complementa los tradicionales indicadores financieros que se utilizan para evaluar el desempeño con otros no financieros.

"Si hacemos una analogía con los aviones, vemos que no vuelan con un solo instrumento que diga cuál es el destino. Además, no contar con sistemas de medición eficientes es como tratar de volar con instrumentos defectuosos. Al obtener datos erróneos, puedes terminar con el avión estrellado antes de llegar a destino".

María Cristina Silva M.

 

Fuente: El Mercurio de Santiago.


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