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EL SECRETO DE UNA BUENA ESTRATEGIA
Las empresas deben esforzarse por
ser únicas, sostiene Michael Porter. Esto significa ocupar
un lugar único en el mercado y entregar un valor único
a sus clientes.
A juicio de Michael Porter, director
del Instituto para la Estrategia y la Competitividad de la Universidad
de Harvard, autor de 17 libros y consultor requerido tanto por grandes
empresas como por gobiernos, los errores en la estrategia corporativa
son a menudo autoinfligidos. Enfocarse exclusivamente en el valor
para el accionista es, según Porter, el "triángulo
de las Bermudas de la estrategia".
El pensamiento más reciente
de Porter salió a la luz durante su disertación en
un ciclo organizado por el SEI Center for Advanced Studies in Management,
de Wharton.
Porter destacó que nadie
gana involucrándose en una competencia frontal con tras empresas.
Lo que se necesita, dijo, es desarrollar una estrategia clara alrededor
del lugar único que la compañía pretende ocupar
en el mercado.
COMPETENCIA
DESTRUCTIVA
Muchas empresas se proponen ser
las mejores en sus respectivas industrias y en cada uno de los aspectos
de su negocio, desde el marketing hasta la cadena de abastecimiento
o el desarrollo de productos. El problema es que no existe tal mejor
compañía en un sentido amplio. "¿Qué
significa el mejor auto?", preguntó Porter. Indicó
que esto depende de las preferencias y las necesidades de cada uno.
Los ejecutivos que creen en "la
mejor compañía" se están exponiendo a
una competencia destructiva, afirmó "El peor error es
competir con sus rivales en las mismas cosas, porque conduce a una
escalada, como consecuencia de la cual los precios bajan y los costos
suben".
Las empresas deben esforzarse por
ser únicas, subrayó Porter. Los managers deberían
preocuparse por entregar un valor único, capaz de satisfacer
un importante conjunto de necesidades de los clientes.
Otro error que se comete, es que
los ejecutivos suelen confundir estrategia con aspiración,
indicó. Por ejemplo, una compañía que proclama
que su estrategia es convertirse en el líder tecnológico
no está describiendo una estrategia sino un objetivo. "la
estrategia tiene que ver con lo que nos hará únicos".
La única meta que tiene sentido para una compañía
es obtener un retorno superior sobre el capital invertido, porque
éste es el único objetivo que se alinea con el valor
económico.
Porter celebró que los ejecutivos
estén empezando a entender que el objetivo de sus compañías
es crear un rendimiento económico superior, que se verá
reflejando en los resultados financieros y, finalmente, en el precio
de las acciones. "Es importante que un buen manager entienda
que la meta real no es perder tiempo brindándoles satisfacción
a los accionistas", añadió.
MOMENTO ADECUADO, PRECIO CORRECTO.
Las compañías deben
determinar correctamente la industria en la que actuarán
y los productos o servicios que brindarán. Una mala definición
del negocio puede dar lugar a una mala estrategia.
El foco geográfico es otro
tipo de definición del negocio que puede ponerle obstáculos
a la estrategia.
Otro error que los managers cometen
es confundir eficacia operacional con estrategia, indicó.
Las buenas operaciones pueden impulsar el desempeño, pero
el problema con las mejores prácticas es que todo el mundo
las imita. "el verdadero desafío es que no debe hacer
las dos cosas a la vez: hay que continuar con las mejores prácticas,
y a la vez solidificar, clarificar y aumentar las posiciones únicas".
La gerencia tiende a permitir que
las mejoras graduales en las operaciones afecten la estrategia mayor,
que es la construcción de una posición única
que asegure la ventaja competitiva, dijo Porter. Para evitar que
esto suceda, hay que tener esa ventaja en mente en todo momento.
Porter describió los principios
clave del posicionamiento estratégico, entre los cuales mencionó:
una propuesta de valor única, una cadena de valor adaptada,
alternativas claras para decidir lo que "no" hay que hacer,
y continuidad estratégica.
Porter destacó que la continuidad
es crucial para que una estrategia sea exitosa. "Si no se lo
hace con frecuencia, no es estrategia", "Si usted no adopta
un rumbo, por lo menos por dos o tres años, carece de sentido".
Dijo que muchas empresas empiezan con una buena estrategia que luego
se convierte en fracaso.
LIDERAZGO Y ESTRATEGIA
Día a día se descubre
la importancia del liderazgo para la estrategia, dijo Porter. "La
estrategia no es algo que emerja de un proceso de consenso de abajo
hacia arriba. Las compañías cuya estrategia es realmente
buena casi siempre tienen un muy sólido presidente ejecutivo,
alguien que no tiene miedo de liderar y de tomar decisiones",
expresó. Explicó que la estrategia es desafiada en
forma permanente, y sólo un líder fuerte puede ser
capaz de mantener el rumbo cuando otros le acercan ideas bien intencionadas
que podrían desviarlo de la estrategia de la compañía.
"Se requiere un líder con mucha confianza, mucha convicción,
y que sea realmente bueno para comunicar".
Años atrás, la estrategia
corporativa era un secreto que sólo conocían los altos
ejecutivos, pues se temía que los competidores accedieran
a esa información y la utilizaran en su provecho. Ahora,
en cambio, se considera importante que toda la organización
entienda la estrategia y alinee con ella sus tareas diarias. La
apertura y la claridad contribuyen a vérseles con la competencia.
"Es bueno, incluso, que el competidor conozca su estrategia",
aseguró. "Así hay mayores posibilidades de que
encuentre algo para ser único, en vez de crear una competencia
frontal de suma cero.
Trend Management, Informe Especial
de knowledge@whartou Vol. 9 Nº3, ABR-MAY 2007
Adaptación: Daniel Valdés Gómez
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